viernes, 11 de junio de 2010

SUEÑO ETERNO


Te irás para no volver. Eso ya lo sé, ya lo supe en cuanto vi como tus pupilas se clavaban en mí, susurrándome un adiós definitivo. Cerraste la puerta, y tras de ti, cayeron nuestros sueños, esperanzas, nuestros días más amados.
¿Por qué? Me pregunté. Y la pregunta resonó profundamente… Y sus ecos lejanos me llevaron a la triste realidad que ya había comenzado… Me quede quieto, meditando, volando hacia otro rumbo… Los ojos comenzaron a cerrarse, y el cansancio me venció.

Desperté, el sol ardía por todos los poros de mi piel. Escuchaba el canto de las gaviotas, mientras la brisa acariciaba el rostro, y las olas se acercaban y alejaban en un vaivén acompasado. Me sentía en paz conmigo, con la vida. Nada perturbaba esta eterna felicidad. Observé mí alrededor, era todo tan bello que no faltaba pronunciar palabra alguna. Pero algo llamó mi atención, a lo lejos, alguien se acercaba en un andar lento, sosegado. Algo se despertó en mí, y creí que volvía a nacer. La vi de nuevo, era ella, la mujer que tanto había amado. Nada podía compararse a ella, estaba hecha de los pedacitos que componen los sueños, cada parte de su cuerpo te envolvía con su cálida luz, y sus ojos desprendían una pureza infinita.
Era hermosa, siempre lo supieron mis ojos, mis manos, mi voz, mi alma que la habíamos amado una y otra vez.
Por fin, la tuve delante mío, la mire detenidamente, y nuestras miradas quedaron suspendidas en el tiempo. La abracé, y noté como nos fundíamos entre las luces del ocaso. Así quise que permaneciera eterna en mí, que fuera una parte de mi alma y le susurré al oído: Por favor , no te vayas. Ella esbozó una tierna sonrisa y supe que esta sería la última vez que el sol y las estrellas la verían entre mis brazos.

De repente, noté como alguien acariciaba mi rostro, era un tacto suave y familiar. Abrí los ojos, y vi una preciosa sonrisa diciéndome: He tenido que regresar, nada más alejarme de aquí, supe lo que he visto en ti mientras soñabas... Que tu dolor era el mío, porque tú vives en mi, y yo en ti.


Rosa







PD: Mil gracias por vuestros comentarios, sé que hacía tiempo que no me pasaba... Pero de nuevo, he vuelto a mi rincón favorito, prometo no marcharme.

8 comentarios:

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos y un abrazo.

Teresa dijo...

Qué bonito lo que has escrito, Rosa... Me encanta! ;)
Ánimo y sigue escribiendo! Ya me iré pasando por aquí ^^
Un besazo guapaaa! (K)

Emilio dijo...

Siempre consigues crear unos textos con una gran carga emotiva, Rosa.

Saludos de nuevo.

don vito dijo...

hola Rosa, bellísimo texto, profundo, he venido para quedarme, dónde mejor? gracias por tus palabras en mi blogg, son un lujo, buen día, besos

Maribel dijo...

Hola Rosa, bonitas palabras .....
eres un lujo!!! Bss.
p.d. Un Saludito muy especial para Teresa (la benjamina del blog del Tedé). Rosa, dile, que he conocido a María. Bss

Mónica López Bordón dijo...

Querida Rosa:

es un placer seguir visitando tu blog.

cuídate mucho.
Un beso grande
Mónica

Juan Carlos dijo...

Cuando el amor es verdadero nada ni nadie puede vencerlo. Así el final es el comienzo de la misma historia de amor.

Un gusto visitar tu blog. Saludos,

J.C.

santiago dijo...

De repente, noté como alguien acariciaba mi rostro, era un tacto suave y familiar. Abrí los ojos, y vi una preciosa sonrisa diciéndome: He tenido que regresar, nada más alejarme de aquí, supe lo que he visto en ti mientras soñabas... Que tu dolor era el mío, porque tú vives en mi, y yo en ti.
Un hermoso final, para una historia que llena.
Un placer leerte y saludarte